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domingo, 9 de mayo de 2010

El Valle de los Caídos. URGENTE.

Copio un mensaje de ayuda que circula en la red, uno de aquellos que llegan a nuestro correo electrónico.

De su lectura deduzco que es fácil acudir a las viejas heridas para ocultar intereses más sutiles. ¿Puede utilizarse una antigua cuestión política perjudicando a una comunidad y a un colectivo ajeno a ese pleito?

Cuando se ventilan estos viejos pleitos, suele suceder que reciben los inocentes el daño de la acción provocada sin mesura.

Queridos amigos:

En conversación telefónica, uno de los monjes benedictinos de la Basílica de El Valle de los Caídos ha informado lo siguiente:

- No ha habido, ni hay en estos momentos ningún tipo de andamiajes destinados a obras o a reparaciones en el interior de la Basílica, ya sea para reparar goteras (que siguen en el mismo sitio) o para quitar o alterar algún elemento arquitectónico, artístico u ornamental del templo.
En este sentido, en lo que se refiere a la cúpula de la Basílica, lo cierto es que sí se han limpiado las partículas de hollín que había incrustadas en la misma desde el atentado con bomba del GRAPO en 1997 , pero afortunadamente no se ha tocado nada de la decoración.

- Por lo tanto, ES MENTIRA que dentro o fuera del recinto se estén realizando tareas de "mantenimiento" o "restauración" de nada.

- En consecuencia, la única razón por la que la Basílica está cerrada a cal y canto es única y exclusivamente una decisión "por c..." de Patrimonio Nacional, siguiendo órdenes del Ministerio de la Presidencia - del cual depende orgánicamente - a su vez éste integrado en la Vicepresidencia 1ª del Gobierno (es decir, De la vega).

- Por todo ello, en estos últimos días el Abad de la Basílica, junto con el Arzobispado de Madrid y la Nunciatura de la Santa Sede (la cual confirma que en Roma se está al corriente de lo que ocurre) están intentando desbloquear conjuntamente a tres bandas esta situación, realizando gestiones no sólo con patrimonio y el Ministerio, sino incluso con la mismísima Jefatura del Estado.

- Ante el silencio informativo de lo que está pasando, el P. Julio Iglesias, en nombre del Abad, NOS RUEGA A TODOS LOS FIELES QUE DIFUNDAMOS EN CUANTOS MEDIOS DE DIFUSIÓN E INFORMACIÓN NOS SEA POSIBLE (correos electrónicos, blogs, Foros, sms, Redes Sociales, Cartas a los periódicos, etc...) LOS HECHOS QUE ESTÁN ACONTECIENDO, AL TIEMPO QUE SUPLICA "A LOS BUENOS ESPAÑOLES" que contemos lo que están haciendo con los monjes del Valle.
PÁSALO.

martes, 15 de abril de 2008

La canonización de Mons. Romero y la política

Publicado el 9.04.08 en el blog de Xavier Picaza

El dìa 24 de marzo, aniversario de su asesinato, publiqué una semblanzxa de Mons. Romero. En los días siguientes han aparecido diversas versiones sobre las dificultades de su proceso de "canonización". Algunos han dicho que no le canonizan por dinero, otros por cuestiones burocráticas... En realidad, no le canonizan por prudencia "política". Así me lo dijeron algunos de los que están implicados en el tema cuando estuve en El Salvador, hace cinco meses. No le canonizan por intereses de política partidista y oligárquica del Gobierno de El Salvador... y por miedo de la Iglesia jerárquica: el Vaticano no quiere herir las "susceptibilidaes" del gobierno actual del Salvador, que está en la línea de aquellos que asesinaron a Romero. Pero el pueblo ya le ha canonizado

¿Canonizarle para olvidar lo que pasó?

Me dijeron que el Gobierno actual de El Salvador y el Vaticano... estaban dispuestos a "canonizarle", siempre que se ocultara la verdad de su muerte, es decir, siempre que se echara una capa de tierra sobre los autores e intereses que estuvieron en el fondo de su asesinato. Unos y otros estaban dispuestos a canonizarle siempre que no se siguiera investigando, que no se movieran las cosas... de manera que se pudiera decir que Romero murió "por casualidad", por obra de algunos "exaltados", sin implicación de las fuerzas del Estado, de manera que los hijos de los asesinos (sin cambiar de actitud, para conservar el poder) pudieran ir a la ceremonia y se protagonistas de ella.

Se trataría de canonizar a Romero "para olvidar" (promoveatur ut amoveatur)... Ya Jesús había previsto situaciones como éstas, cuando habló de aquellos que construyen tumbas hermosas... para ocultar así que fueron ellos los que me mataron. Los mismos asesinos (los partidarios de los asesinos) de Romero acudirían a la canonizacion diciendo así que no tuvieron la culpa..., para que todo quedara igual (Mt 23)

Eso es lo que está en el fondo del tema de la canonización... Si se hace de verdad, investigando lo que hubo al fondo (y lo que sigue estando en el fondo) esa canonización iría en contra de cierta política de la Gran Iglesia, sería una condena de la oligargía gobernae de El Salvador (que fue la responsable directa del asesinato de Romero), una condena de la política exterior de USA... Se comprende que muchos en Roma sientan dificultades... ante el caso, ante la verdad... No parece que el Vaticano (por prudencia) tenga ganas de ir al fondo del problema; no parece que quiera ir en contra del gobierno actual de El Salvador. Por eso, a no ser que haya un pacto de silencio (canonizar sin ir al fondo de los temas...) no parece que habrá canonización. Y quizá mejor así, pues Romero es ya Santo, santo de los de siempre: ¡canonizado por el pueblo, como se hizo en los 1200 primeros años de la Iglesia!. En este contexto quiero añadir un caomuncado de la CEIPES, que me llega de El Salvador

Estado salvadoreño convierte caso Romero en un símbolo de impunidad

• La Coordinación Ecuménica de la Iglesia de las y los Pobres de El Salvador, CEIPES, en el marco del 28 aniversario martirial de Mons. Romero y sobre la base de las recomendaciones emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el año 2000 Realizar una investigación judicial completa, imparcial y efectiva, de manera expedita, a fin de identificar, juzgar y sancionar a todos los autores materiales e intelectuales de las iolaciones establecidas en el informe (00/37, referido al caso de onseñor Romero), sin prejuicio de la amnistía decretada) , denuncia:

1. El Desacato en el que se encuentra el Estado salvadoreño, al no cumplir las recomendaciones emitidas por la CIDH, habiendo pasado ya más de siete años desde el momento en que fueron emitidas. No puede permitirse ni ignorarse que un Estado desacate las resoluciones de la Comisión, ya que ello conllevaría a la destrucción de un sistema creado por los mismos Estados en aras de promover, difundir y proteger los derechos humanos del continente americano.

2. El culto público que el Estado rinde al asesino de Mons. Romero, al erigir plazas y monumentos, así como intentar nombrar hijo meritísimo, al ex mayor Roberto D’aubuisson, ejemplo y símbolo de muerte e impunidad para nuestro pueblo.

3. El desinterés y despreocupación que el Estado salvadoreño ha mostrado por asumir los estándares y obligaciones internacionales en materia de derechos humanos, contradiciendo la imagen que el presidente Elías Antonio Saca desea proyectar a la comunidad internacional, quien en su discurso de inauguración del vigésimo noveno periodo extraordinario de sesiones de la Corte manifestó que el Salvador tenía “Vocación por la vigencia de los derechos humanos”. Por lo tanto, no podemos dejar pasar la actitud indolente e irrespetuosa del Estado salvadoreño frente a tales resoluciones.

4. El hermetismo en el que se dieron los diálogos entre Mons. Saenz Lacalle y el Gobierno de El Salvador, siendo éstos al margen de las recomendaciones emitidas por la CIDH.

5. La actitud arbitraria del señor Arzobispo de San Salvador, al despedir al Lic. David Morales de Tutela Legal, por ser fiel a la verdad y la justicia.

Finalmente, como Iglesias hacemos un llamado a la población en general a ejercer su derecho a la verdad y la justicia, buscando la información pertinente referida al caso, así como exigir la responsabilidad del Estado salvadoreño en el cumplimiento de las recomendaciones emitidas por la CIDH; y la exigencia permanente a la jerarquía católica a no permitir la complicidad en la impunidad que actualmente impera en nuestra tierra.